Un trabajador digital que hace el trabajo, no que lo comenta.

No es un chatbot con respuestas preparadas. Es un asistente configurado con la información, los procesos y los permisos de tu empresa. Atiende tu canal, registra lo que entra, prepara y ejecuta tareas, y avisa de lo que hace falta.

Qué hace un día normal

Atiende

Recoge lo que llega por correo, WhatsApp o Telegram y contesta lo que sabe contestar. Si le mandan un audio, lo transcribe y lo entiende igual.

Registra

Todo lo que entra queda anotado: con fecha, con quién lo dijo y con lo que se hizo después. Nada depende de que alguien se acuerde.

Ejecuta

Prepara presupuestos, da de alta clientes, monta documentos, saca informes. Lo que hoy le quita horas de ordenador a alguien que ya va saturado.

Lo que lo hace distinto: el freno

Cualquiera puede conectar una IA a un buzón. El problema empieza cuando esa IA escribe algo que no debería, a un cliente tuyo, en tu nombre.

Nada importante sale sin un clic

Las acciones que tienen consecuencia —escribir a un cliente, mover dinero, publicar algo— se paran y esperan tu aprobación. Recibes la ficha, la lees y decides con un toque. El sistema ejecuta solo después.

Y se puede comprobar

Cada decisión queda registrada con quién la tomó y cuándo. No es cuestión de confiar: es que se puede mirar.

Ese freno no es un extra. Es la diferencia entre una herramienta que te ahorra tiempo y una que te mete en un problema.

Niveles

Básico · 950 €/mes

Un canal y las tareas del día a día.

Estándar · 1.450 €/mes

Varios canales, integraciones y automatismos.

Avanzado · 2.000 €/mes

Operación completa conectada a tus sistemas.

A la cuota se añade la implantación inicial, que depende de cuántos sistemas haya que conectar. Se dice antes de empezar, no después.

Lo más fácil es verlo funcionando

Media hora, con tu caso concreto encima de la mesa. Si no encaja, te lo decimos.

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